La seguridad de los ciudadanos y la protección de los Derechos Humanos

En el proceso de elaboración de las políticas nacionales, la protección de los derechos humanos ocupa un lugar preponderante, particularmente durante los periodos de transición y de conflicto. El objetivo de este foro temático es contribuir a la elaboración de una doctrina de seguridad, que ubica a los ciudadanos y a sus derechos fundamentales en el centro de los debates sobre seguridad. En este sentido, los/las participantes analizarán la evolución de los conflictos violentos y el uso de la brutalidad por las fuerzas de seguridad, apoyándose en el debate actual sobre la seguridad humana, partiendo del principio de la “seguridad de los ciudadanos”.

La tendencia que prevalece en los conflictos está orientada a la disminución de los mismos entre los Estados y, potencialmente, a la intensificación de los conflictos dentro de los Estados, a menudo con una intervención externa importante. En el contexto internacional, las guerras entre Estados es cada vez menos probable. Según un informe reciente, (Tendencias mundiales 2030- los ciudadanos en un mundo interconectado y policéntrico), las guerras alimentadas por el nacionalismo, el extremismo identitario y los peligros asociados a las matanzas de masas y a los genocidios, constituirán los verdaderos retos de la seguridad en los próximos decenios. Las redes criminales y los movimientos nacionalistas populistas obrarán por el debilitamiento de los Estados. El terrorismo seguirá siendo una preocupación, sin embargo, los conflictos de poca intensidad, como la violencia urbana, exigirán una atención securitaria cada vez mayor. Esta tendencia, evidentemente, representa una amenaza fundamental para los Derechos Humanos y sitúa a la población civil en un contexto de precariedad y de victimas principales de los conflictos. Dichas tendencias serán reforzadas por la evolución de la doctrina militar de numerosos Estados, que privilegian el uso de las fuerzas áreas y los drones, con la finalidad de reducir las pérdidas entre sus componentes y el aumento de la muerte de civiles.

En los conflictos políticos internos, los ciudadanos observan sus derechos fundamentales transgredidos y sus vidas amenazadas por las fuerzas militares y de seguridad. Esto ocurre cuando los militares toman el poder y responden con violencia a quienes defienden sus derechos. Este problema es particularmente alarmante en los Estados autoritarios, donde los que se sienten amenazados muestran que pueden reaccionar con la fuerza.

El terrorismo constituye, igualmente, un peligro para los Derechos Humanos. Combatir sus actos se ha convertido paradójicamente en una preocupación importante para la protección de los derechos fundamentales y una buena administración de la justicia. Los Estados y las fuerzas de seguridad de todo el mundo han cometido graves violaciones de los derechos humanos en nombre de la lucha contra el terror.

Los conflictos internos, como el caso de Siria, Sudán o Ucrania constituyen, en efecto, una grave amenaza contra los derechos humanos, dado que engendran situaciones que desembocan en masacres de civiles, tortura de los detenidos, los desplazamientos internos de las poblaciones y, por consiguiente, el desencadenamiento de crisis humanitarias.

Ante estos nuevos retos que son verdaderos atentados contra los derechos humanos, la comunidad internacional ha demostrado poca voluntad de acción y un manifiesto déficit de capacidad de reacción.

En los años 90, el periodo del multilateralismo, registrado al final de la guerra fría, ha hecho de la protección de los civiles y de los derechos humanos una prioridad en las misiones militares. Este avance que ha sido fuente de dudas en el periodo unilateral del comienzo del milenio, vuelve a afirmarse de nuevo.

Los progresos realizados durante los años 90 comprenden, esencialmente, la implementación de la Corte Penal Internacional y los tribunales especiales (Bosnia y Ruanda). Sin embargo, el poder de estas instancias es limitado por la envergadura de los conflictos en los que actúan, salvo cuando la solicitud proviene del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La evolución de las doctrinas militares que implican el mantenimiento de la paz se reduce a las operaciones de la Unión Europea y las Naciones Unidas y no constituyen una prioridad para la mayoría de los Estados, que siguen considerando la guerra como la prolongación legítima del ejercicio político.

Las principales cuestiones del foro temático son:

  • La identificación de las principales problemáticas para los Derechos Humanos que puedan provenir de los actuales conflictos violentos;
  • El análisis de las políticas públicas para hacerle frente;
  • La protección de los Derechos Humanos en el contexto de la guerra moderna (ejecuciones extrajudiciales, uso de drones, etc…)
  • La protección de los refugiados de los conflictos;
  • Las relaciones entre política, seguridad y fuerzas militares en la transición democrática;
  • Las relaciones entre seguridad y justicia en la lucha contra el terrorismo;
  • El análisis de los mecanismos de la activación de los convenios internacionales de protección de los Derechos Humanos en los conflictos violentos;
  • El principio de la responsabilidad de proteger;
  • Un estudio de las tendencias mundiales de los conflictos y de la seguridad para desarrollar una doctrina para “la seguridad de los ciudadanos”, que integre la dimensión de los Derechos Humanos de manera coherente.

Organizadores

Centro de Investigação Interdisciplinar em Direitos Humanos (DH-CII), Université de Minho.